El Triunfo del Color

Del 10 de octubre de 2015 al 10 de enero de 2016

La cuestión del color en la pintura occidental ha despertado siempre encendidos debates. En el siglo XIX enfrenta a los adeptos de un arte dominado por el dibujo con los partidarios de una expresión basada en las sensaciones visuales. 

En la segunda mitad del siglo XIX, el advenimiento de la sociedad industrial revoluciona esta dualidad. Los impresionistas afirman la superioridad de la percepción visual en la expresión de la sensibilidad contemporánea. En una sociedad dominada por el movimiento y la velocidad, su pintura barre con la idea de un arte basado en cánones estéticos inmutables. La subjetividad de la percepción permite que el color se emancipe del tono local y de su función mimética respecto a la realidad. 

La generación de artistas que sucede a los impresionistas entre 1885 y 1905 propugna múltiples enfoques del color: objetivo y científico con la descomposición espectral, pero también emocional, sensual, cerebral, filosófico o simbolista. El crítico de arte inglés Roger Fry designa con el término genérico postimpresionista esta vanguardia, y que culmina una revolución estética mediante el triunfo del color.

Paul Gauguin
Paul Gauguin
Les Meules jaunes, 1889
[Los almiares amarillos]
Óleo sobre lienzo
73 × 92,5 cm
Musée d’Orsay, París
Donación de Mme. Huc de Monfreid, 1951  
RF 1951-6
Photo © RMN-Grand Palais (musée d’Orsay) / Hervé Lewandowski